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Me gustó el cuento de Diana Velásquez -Dios Serpiente- en el CONCURSO de la Ilustración a la Palabra. ¡Lo recomiendo!

Portada "El Dios Serpiente" por Diana Velásquez y Javier Gacharná

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Ilustración "Sin Titulo"


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Mi nombre es Mario, tengo nueve años, vivo con mi papá desde que mi mamá se fue al cielo, eso dicen que pasa cuando mueres. Yo no la recuerdo casi, era muy pequeño cuando pasó, aun así siento que me cuida, y que sabe que la quiero.Mi papá la recuerda todo el tiempo, desde que ella no está no ha sido el mismo, hay fotos en que estaba con ella, y se veía muy feliz, ahora ríe a veces, pero nunca se ve feliz, solo trabaja, pero lo entiendo porque tiene un trabajo increíble, estudia a las serpientes, su comportamiento y los usos de su veneno. Es un buen papá, trata de serlo, y aunque si es un poco sombrío, nunca lo había visto actuar como los últimos días.

Hace horas que no sale de su laboratorio, pasé a llevarle algo de comer pero se enojó y cerró la puerta antes de dejarme entrar, alcancé a ver que llevaba una serpiente sobre sus hombros, antes apenas las tocaba para estudiarlas, es muy extraño que la llevara de esa forma. Y sus ojos, estaban muy rojos, tal vez por trabajar tanto, tal vez sea por algo más, pero ¿qué puedo hacer?


Desde mi cuarto veo las luces encendidas del laboratorio, hay que atravesar el jardín para llegar a él, no es muy grande.
Escucho mis pasos en el césped mojado, quiero saber lo que ocurre, y me siento junto a la puerta.
- ¿Están seguras que eso es posible?
- Sssi, queremos que tú seas nuestro nuevo amo protector, un nuevo dios serpiente, que nos de su protección.- dijo una voz susurrante que se deslizaba en el aire como seda.
- Pero, me refiero, como dios serpiente, ¿voy a poder dar vida no es así?
- Un dios tiene poderes sobre muchas cosas
- ¿Y su dios actual?
- Se fue y nos dejó… tu eressss nuestro elegido
Sonó un golpe seco, y vi a miles de serpientes sobre mi papá.
- ¡Papá, No! - Grito intentando romper las ventanas, la puerta está cerrada, la golpeo con todas mis fuerzas, pero tengo nueve años. Me asomo de nuevo y veo un gran agujero en medio del cuarto donde estaba mi papá y una última serpiente que me mira a los ojos, me parece verla sonreír, no con esa sonrisa natural de los reptiles, es una sonrisa malévola. Sentado en el suelo frente al laboratorio y lleno de lágrimas y horror en mis ojos aún no termino de comprender lo que pasó.


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Llueve y caen rayos, los truenos retumban, parece que el cielo sabe lo que pasó.
- Por fin te encuentro- dice una voz junto a mí.
Volteo a ver, y hay un pequeño y extraño ser a mi lado.

- ¿Qué, quién eres?- digo aún un poco sollozante.
- Soy el dios serpiente, lo era, las serpientes crearon un complot en mi contra, querían dejar de seguir reglas, se han vuelto soberbias, y por eso se llevaron a tu padre, lo harán un dios que ellas puedan manejar. Tienes que venir conmigo, eres el único que puede liberarlo.
- Yo? Pero viste lo que pasó? Tengo nueve años, yo no se pelear ni soy grande para defender a mi papá.
- No es el tamaño lo que te hace grande, es el cariño que tienes por tu papá
el que lo va a liberar. Ahora ven conmigo. La tierra se hundió y caímos en una especie de túnel, en unos segundos llegamos a una caverna enorme, en el centro, había una estatua dorada gigante que lloraba, era mi papá. Lo habían convertido en un templo del que salían y entraban serpientes.
- Aún estamos a tiempo, tu papá tiene sentimientos humanos. Llora porque guarda mucha tristeza en él.
- Sí, mi mamá se fue al cielo, y él la extraña mucho.



El pequeño dios serpiente se puso detrás de mí, y con un gesto me indicó el camino que llevaba a la estatua que ahora era mi papá.
- Tú camina, yo no dejaré que nadie te dañe.
Alrededor de la estatua había serpientes, y unos extraños
edificios ocultos en los muros de piedra, donde al parecer habitaban las serpientes.
En el camino veo acercarse algunas serpientes, pero el pequeño ser con unos ojos amarillos y brillantes las alejó.
Por fin llegamos, las puertas se abrieron, y en el medio de un gran salón está el corazón gigante de mi papá, cristalizado por las lágrimas que no había derramado por mi mamá. Quiero abrazarlo, y en cuanto lo toco el corazón brilla y la estatua retumba con sus latidos. Unas serpientes se lanzan hacia mí, pero el sonido de los latidos las hace desvanecerse. Entonces el corazón brilla aún más, y ya no veo nada. Mi papá y yo aterrizamos con un trueno en el patio junto al laboratorio y junto a nosotros, una flor de loto, la flor favorita de mi mamá. Ella siempre ha estado con nosotros.

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Autores

Diana Velásquez Diana Velásquez {Escritora}:

Soy Diana Velásquez Díaz, Diseñadora e Ilustradora, egresada de la Tadeo, siempre me han gustado los libros, creo que guardan mucha magia, es por eso que no dejo de leer, ilustrar y escribir. Desde que puedo dibujar no he dejado de hacerlo, menos aún de disfrutarlo, el dibujo se quedó conmigo de pequeña y ahora es mi profesión.

http://www.flickr.com/photos/vddiani/

   
Dis.Javier Gacharná Javier Gacharná {Ilustrador}:

Profesional en Diseño Gráfico e Ilustrador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con estudios de alta gerencia en negocios internacionales de la Universidad El Externado y Proexport. Apasionado en el emprendimiento de proyectos editoriales, donde prima la ilustración y el trabajo del diseñador gráfico, aprovechando su conocimiento de la tecnología y la gestión de internacionalización, para impulsar el talento colombiano en un campo global. {Bogotá - Colombia}

http://www.flickr.com/photos/gacharna

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