Scroll Horizontal
Me gustó el cuento de Alejandro Giraldo - Sin Titulo- en el CONCURSO de la Ilustración a la Palabra. ¡Lo recomiendo!



Portada "Sin Titulo" por Alejandro Ródriguez y Javier Gacharná

bar
Ilustración "Sin Titulo"

 

swirl SIN TITULO swirl

Raudo y veloz Pindú saltó como liebre a refuguiarse en aquel lugar secreto que había encontrado debajo de la cama de la niñera. Era un espacio atestado de apáticas cajas, cubiertas por un polvo añejo con aires de olvido sistemático, pero apesar de lo anormal era perfecto para ocultar su ser y extraviar su tristeza, por lo menos mientras sus lagrimas se agotaban o el sentimiento eufórico se esfumaba. Esa tarde Pindú lloró por horas y no halló consuelo hasta que sus ojos se apagaron como se apaga la tele. Un cálido susurro rozó su mejilla pidiéndole que despertara, la marrulla para levantarse no se hizo esperar, pues no podía creer que ya debía madrugar para ir a la escuela. De repente, un pellizco débil arrugó su piel logrando espantar un poco la pereza, sin embargo estaba confundido por el pedido agreste y afanado, tardó un poco en abanicar sus párpados y erguir su pequeño cuerpo, estirando sus extremidades con las mismas ganas que lo hacen los canes luego de una suculenta siesta, refregó sus ojos con desdén para quedar atónito con lo que ellos presenciaron, ipso facto la apatía se escabulló dejando su lugar al susto; Pindú no podía dar crédito a lo que estaba observando, todo era gris y frío, lúgubre y malévolo nada parecido a la morada donde se suponía él reposaba.

No acababa de sobreponerse a tan tétrico momento cuando un toque en su espalda erizó las entrañas y llamó la atención, su cabeza con lentitud siguió el camino trazado por sus ojos espantados que sin éxito quisieron indagar de qué se trataba, al girar del todo su cabeza dio un brinco acrobático; aquel toque provenía de una criatura existente solo en sus horas de imaginación infantil, aunque esta vez, era real, el susurro y el pellizco así lo confirmaban. Acobardado en un rincón, Pindú se dedicó a examinar atentamente la figura que estaba ante él, un ser regordete, de ojos tristes que lucía algo débil y cansado, ciertamente su aspecto era diferente pero lo envolvía un halo de entusiasmo, ternura y sumisión lo que despertó la compasión del niño. Sin mediar palabra y con algo de recelo los dos se fueron acercando, pero para sorpresa de Pindú esta criatura extraña y desconocida le llamó por su nombre, cosa que lo estremeció profundamente y le hizo vacilar en su avanzada, finalmente no se detuvo, la curiosidad pudo más que el temor reinante. ¿Por qué sabes mi nombre? Porque siempre he estado a tu lado, ¿Qué? estas loco nunca te he visto, refutó Pindú; lo sé, ni siquiera cuando te va bien me has visto o me has querido tener, dijo la criatura que continuó su diálogo diciendo, ¡No hay peor ciego que aquel que no quiere ver!. Un poco contrariado el niño quiso saber quién era el personaje con el cual estaba trenzado en una interminable hilera de acertijos, si no me quieres decir quién eres, por lo menos dime tu nombre.

bar


 

Con la mirada fija y un tanto vidriosa la criatura preguntó ¿de veras no tienes la más remota idea de quien soy? ¡No! respondió friamente Pindú. ¡Está bien! expresó con resignación, me llaman el Fiel Felini, hijo del... con risa contenida Pindú interrumpió ¿Pero qué clase de nombre es ése? ¡parece de payaso!, enseguida una sonora carcajada respondió la pregunta lanzada, jajaja así es como me toman, en broma, ¡pocas veces lo hacen en serio! ah si supieran lo que una gota de rocío es para la hormiga... ante esta actitud burlesca el pequeño optó por callar, silencio que fue aprovechado por el Fiel Felini para acentuar pausadamente ¡Pindú, ya es hora!; estas palabras hicieron que el enigma siguiera creciendo y con voz aplacada Pindú preguntó ¿para qué? y una lapidaria respuesta dejó en vilo al asustado pequeño ¡para que destrones al Rey Tirano! Un manto dubitativo arropó los labios de Pindú, ¿a a a qué te refieres?, ¡los reyes ya no existen, estas loco!, socarronamente la criatura le refutó, ajá, eso es lo que tú crees. Un silencio mutuo cortó aquella conversación y suspendió el tiempo por un instante hasta que Pindú preguntó con preocupación dónde estaba. Felini se acercó al niño y posó su corto brazo en el hombro tembloroso de Pindú, estás en ti, todo lo que acá ves, tú lo has construido, incluso fuiste tú quien le dio poderes sobre humanos al Rey Tirano.

¡Fiel Felini no comprendo nada! exclamó el asustado chico y Felini de inmediato interpuso una palabra sobrecogedora, no te preocupes, estoy acá para ayudarte, ¡ya verás!, pero vamos, no des más largas a lo inevitable. Con la mano extendida, Felini invitó a Pindú a levantarse, al hacerlo divisó unas criaturas en las paredes de aquel espacio y con miedo preguntó ¿qué son esos bichos? Mientras avanzaban por una estrecha escalera Felini respondió con otra pregunta, ¿los de arriba o los de abajo? ¡Oh Dios, hay más! exclamó con terror Pindú, a lo que el Fiel Felini contestó, lo que ves son demonios, el de allá abajo es dragón y se llama pesimista, todo lo que ve lo destruye, aunque él no se da cuenta; la que vuela buscando escapar de pesimista se llama ilusión, es una ave que revolotea por aquí por allá, sin destino fijo, por eso no se transforma en algo más bello y real; los que están detrás nuestro son saboteos, ¡no los mires! al menor descuido intentarán arruinar nuestra misión, a pesar de ser pequeños tienen un gran poder; más arriba están las serpientes y se llaman desconfianza, duda y disculpa, hay varias de estas, ellas se encargan de salvaguardar al Rey Tirano, evitan que cualquiera lo enfrente, porque a pesar de su poder él no es invencible, necesita de estas criaturas para reinar, ah y olvidaba a esos que están bien arriba, son terribles parásitos cuyos nombres son incertidumbre y confusión, se adhieren a todo aquello que tenga un propósito, así que debemos estar muy atentos; ¿y esas figuras qué son? preguntó Pindú, todas son cosas buenas con diferentes

bar

nombres, entusiasmo, dedicación, disciplina, convicción, talento etc, cosas que estas criaturas y el Rey quieren destruir, no les conviene que se multipliquen, ¡morirían!. Ahora si levantas bien tu mirada podrás ver al Rey Tirano; Pindú lentamente alzó su cabeza y pudo contemplar a dicha criatura, lucía altiva, empoderada y omnipotente, asustaba verla, de su cabeza se desprendían rojos látigos de fuego que se erguían con autoridad suprema, su rostro era horripilante, tosco y con apariencia malévola, sus ojos saltones le permitían estar atento a todo, su enorme boca le ayudaba a tragar lo que fuera, era obeso producto de lo que había devorado durante tanto tiempo, algo que lo hacía muy fuerte. De repente Pindú detuvo su marcha, quedó perplejo ante semejante engendro, parecía ser que una serpiente había clavado colmillos en el pequeño; ansioso, el Fiel Felini desbarató con suave callado aquel momento de vacilación e inspiró a Pindú a continuar el ascenso por las escaleras que cada vez se hacían más estrechas; un olor putrefacto se acomodó en el ambiente, provenían de las criaturas que comenzaban a merodear, unas con más ahínco que otras, mientras tanto Felini rodeó con sus brazos el cuello Pindú y se colgó de él, de inmediato el niño experimentó algo extraño; un nuevo brío, una fuerza inexplicable que surcó su esencia y destiló el veneno que lo había inundado segundos antes; con esa comodidad acuestas retomó el ascenso por las escalinatas y aunque tropezó con un tramposo peldaño

continuó, sentía que no existía razón para dar marcha atrás, había algo poderoso en él que lo impulsaba a internarse en un camino negro sin importar lo que allí viviera, pronto las serpientes iniciaron un ataque furibundo, el chico se estaba “metiendo al rancho”. Sigsageando las víboras se enrroscaron en una de sus piernas con tal fuerza que podrían ahorcar a un bizonte de un solo apretón; Pindú pausó sus emociones y siguió subiendo, cada vez era más fuerte la opresión, sentía que desfallecería en cualquier instante, pero a su vez Felini, se aferraba con más ganas algo que estimuló a Pindú y de un sopetón mandó a volar a ese montón de serpientes que pendían de su extremidad, acto seguido los parásitos intentaron carcomer sus ojos, pero las decididas manos de Pindú las convirtieron en papilla, sin asco y vacilación hundió sus uñas en ellos. Sorprendido miró al Fiel Felini quien clavó su mirada en el alma del niño y le dijo, esto que ahora sientes soy yo, lo que siempre te ha acompañado y poco has apreciado, yo soy la FE, la misma que ahora te guía, la que necesitas para enfrentar lo que por tanto tiempo se ha apoderado de ti, EL MIEDO, un tirano que reina en la vida de muchos y un Rey que han derrocado muy pocos.

*Si te gustó el cuento, te invitamos a contarnos por que debería ganar en:

Autores
Alejandro Giraldo Alejandro Giraldo {Escritor}:

Publicista dedicado al diseño y ahora a la docencia escolar, amante no titulado de las letras, el dibujo, la fotografía y el video. Convecido que ver, oír, admirar y aprender de los talentos y buenas actitudes ajenas engrandecen el alma y los emisferios, mientras derriban deschabetados preceptos sociales. Vibrar Felizmente con lo que hace sin darle mucha importancia a el podium es su modus vivendi, ¡su alegría eterna!
   
Dis.Javier Gacharná Javier Gacharná {Ilustrador}:

Profesional en Diseño Gráfico e Ilustrador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con estudios de alta gerencia en negocios internacionales de la Universidad El Externado y Proexport. Apasionado en el emprendimiento de proyectos editoriales, donde prima la ilustración y el trabajo del diseñador gráfico, aprovechando su conocimiento de la tecnología y la gestión de internacionalización, para impulsar el talento colombiano en un campo global. {Bogotá - Colombia}

http://www.flickr.com/photos/gacharna

Patrocinios

patrocinios