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Me gustó el cuento de Melany Páez -Frank y su Luz- en el CONCURSO de la Ilustración a la Palabra. ¡Lo recomiendo!


Portada "Frank y su Luz" por Melany Páez y Javier Gacharná

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Ilustración "Sin Titulo"


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En un lugar muy lejano, donde las personas nacen de estrellas y viven solo hasta los doce años, vivía una linda personita llamada Frank.

Frank tenía nueve años, era un veterinario con mucha experiencia, una eminencia en las artes animalescas y un héroe de toda fuente de vida, su gran acompañante era Zulús, su mascota, su amigo, su vida. Zulús era un ser capaz de iluminar cualquier espacio, cualquier medida, cualquier mundo.

Un día Zulús enfermó y Frank supo que no iba a brillar más, sus destellos se apagaban con cada día y Frank envejecía con cada lágrima. De tanto llorar su casa se inundó, pero las lágrimas tuvieron compasión de él y le regalaron un espejismo en el que mostraban un tótem de luz, la única oportunidad de salvarle la vida.

Así que Frank y Zulús tuvieron que emprender un camino con miedo hacia lo incierto en cada segundo y en cada día, era irónico pero el camino hacia la luz era muy largo y cada vez más oscuro, un camino de vida que para Frank, que en ese entonces ya contaba con once años era un camino que llevaba a sus últimos días.

Hasta que un día lograron oír el sonido de las llamas de luz, murmullos, voces, sabían que estaban cerca, caminaron con más prisa cuando de repente un gran aullido los sorprendió, no sabían a qué se enfrentaban, un silencio y de repente una gran roca con cabeza de cánido obstaculiza su paso. Frank ve en los ojos de la roca un dolor profundo, se acerca extendiendo su mano hasta que logra consentir su lomo, por ser roca sus manos empiezan a sangrar, pero Frank como buen veterinario sabe que lo único que le falta a la roca es amor de dueño a mascota. La roca agradece a Frank, y les brinda ayuda en su camino.

Siguieron su camino, no veían nada pero escuchaban lágrimas, un lamento en voz baja recriminada por otro lamento, en silencio y con atención siguieron el murmullo hasta vislumbrar dos seres con antenas y orejas triangulares, los rayos de luz atravesaban sus cuerpos, Frank se acercó y ellos se escondieron, así que Frank tomó arena del suelo y empezó a esparcirla por todo el lugar hasta que ellos cubiertos de arena se hicieron visibles. Los pequeños seres empezaron a saltar de alegría, creían que Frank era un mago y que les había dado un cuerpo visible para el mundo. Así que Frank, eminencia de las artes animalescas, les enseñó cómo hacerse visibles, y ellos agradecidos le brindaron ayuda en su camino.


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En su andar veían como se acercaban a la fuente de luz, había sido un viaje largo, a Zulús le quedaban muy pocos destellos, pero Frank estaba decidido a salvarle la vida. Pidieron indicaciones a una serpiente en el camino, pero esta no les dirigió la palabra, Frank quiso revisarla, quería saber cuál era su mal, la serpiente se veía muy débil y de muy malhumor, así que él se acercó con cuidado y cuando la serpiente abrió su boca salió de su lengua un pajarraco alharaquiento y problemático, la serpiente se sentía avergonzada, debía comer lo que comiera el pájaro, debía hablar lo que hablara el pájaro y hasta pensar lo que pensara el pájaro, pero Frank también entendía que el pájaro era preso en la boca de la serpiente, así que dialogó con ellos para llegar a un acuerdo y aunque no estaban muy convencidos decidieron intentar llevar su vida con un poco más de calma, ellos agradecidos por su paciencia y comprensión le brindaron ayuda en su camino.

Y luego, después de tanto andar lograron llegar al tótem de luz, Frank sabía que Zulús iba a ser el de antes y que iba a iluminar la vida de otros. El tótem ordenó a sus serpientes dejarle ver la escalera para que ascendieran a él, pero antes de pisar el primer escalón, tres bolitas antenudas descendieron de lo alto del tótem, tenían mal aspecto, pero Frank había aprendido que no se debía juzgar por apariencia, así que los tres seres se


presentaron, eran deseos, y podían ser pedidos por Frank gracias a su sacrificio por Zulús y la ayuda brindada hacia los seres más queridos del tótem. Así que Frank, deseó un amo para la roca, deseó un cuerpo visible para los pequeños seres y deseó una vida separada para la serpiente y el pajarraco. El tótem sorprendido por este héroe de toda fuente de vida, agradeció su nobleza y dedicación, en recompensa no sólo le devolvió la luz a Zulús convirtiéndolo en estrella, le dio luz propia a Frank y lo convirtió en luna, para que todo ser en ese lugar muy lejano pudiera tener compañía, una mascota, un amigo, una vida.

 

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Autores

Melany Páez Melany Páez {Escritora}:

Diseñadora industrial especialista en gerencia de diseño con encanto para las letras y focus obsesivo por el social media. Dedicada en cuerpo y alma al estudio threekolor. Buena amiga, mejor hija y excelente nieta.

http://about.me/melanypaez

   
Dis.Javier Gacharná Javier Gacharná {Ilustrador}:

Profesional en Diseño Gráfico e Ilustrador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con estudios de alta gerencia en negocios internacionales de la Universidad El Externado y Proexport. Apasionado en el emprendimiento de proyectos editoriales, donde prima la ilustración y el trabajo del diseñador gráfico, aprovechando su conocimiento de la tecnología y la gestión de internacionalización, para impulsar el talento colombiano en un campo global. {Bogotá - Colombia}

http://www.flickr.com/photos/gacharna

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