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Me gustó el cuento de Juan David Giraldo - El Caldero de Mocho - en el CONCURSO de la Ilustración a la Palabra. ¡Lo recomiendo!

Portada "El Caldero de Mocho" porJuan David Giraldo y Javier Gacharná

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Ilustración "Sin Titulo"


swirl EL CALDERO DE MOCHO swirl

En Quebtal jamás creyeron que Ogh y yo lo lograríamos y, sin embargo, aquí estamos, frente a una enorme montaña flanqueada por inmensas paredes de piedra y en la cúspide está el caldero de Mocho, encendido con el fuego de la vida. Nos habían dicho que estaría protegido por enormes basiliscos pero aquí solo hay figuras en piedra, una puerta con el símbolo del dios de la oscuridad y unas extrañas señales. Debo tener cuidado, Mocho no solo domina las tinieblas, también engaña a los hombres con espejismos...

¡Mateo! ¡Apague esa luz y a dormir! – Interrumpió doña Rita, la más detestable encargada del instituto. – ¡Respete el sueño de los demás! – El pequeño de 8 años cerró su libro y se metió entre las cobijas. Cuando la acalambrada y jorobada vieja lo vio acomodado salió dando un portazo, despertando de un susto a los otros tres que dormían en su dormitorio. Si Mateo odiaba a alguien en todo el orfanato era a esa mujer que con voz de urraca les graznaba al oído por cualquier pantalón desajustado. Hoy tenía el turno nocturno, así que en la mañana su desafinada voz retumbaría en el dormitorio también.


Pero este no era el momento de pensar en ella, había quedado en el mejor momento del libro, cuando Víctor y Ogh estaban a punto de llegar al Caldero de Mocho, por fín tendría la cura para la enfermedad de su madre, y ahora le tocaba esperar hasta mañana.

La preocupación no lo dejaba dormir, la luz callejera que se colaba por entre las persianas pintaba de color naranja el cuarto y le hacía recordar la situación de sus héroes ¿cómo harían para llegar al caldero? Mateo cerró los ojos e intentó
imaginar la situación. Para él, las enormes paredes debían ser similiares a los muros del orfanato con sus altas ventanas y los parlantes para los anuncios. La única iluminación sería el naranja del caldero y el azul de las estrellas que lograba
pasar por entre la pequeña grieta en la que estaban sumergidos. Empezó a caminar en círculos, el eco de sus pasos lo seguían, quería solucionar el acertijo de la puerta
y podía recordar perfectamente cómo los dibujaban en el libro. Corrió hacia el templo para poder darle una mirada más cerca a los símbolos pero se tropezó con un escalón invisible – ¡¿cómo si todo era su imaginación?! – El dolor lo aturdió y cuando volteó la mirada se encontró con un enorme ojo mirándolo fijamente y extendiendo lo que parecía ser una mano para ayudarle


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– ¡AAAAHHH! – gritaba Mateo intentando despertarse en vano -¿Víctor? – preguntó una voz –
Víctor tranquilo, debiste haberte dado en la cabeza, soy yo – ¿Victor?¡Yo no soy Víctor! ¡Soy Mateo! ¡AAAHHH! – Ogh lo miró con miedo – Eres Víctor y vamos para el
caldero ¿no lo recuerdas?–.

Mateo sentía su cuerpo extraño, el piso estaba húmedo y olía a azufre. Logró calmarse, clavó su mirada en el único ojo de la criatura – Perdón Ogh, sí, ya lo recuerdo, debió ser el golpe – logró responderle con la voz entrecortada. Las escaleras debían llevar a algún lado, con mucho cuidado empezaron a subir escalón por escalón. La escalera subía en caracol y se alejaba cada vez más del suelo. De pronto, Ogh cayó y unas sombras con grandes orejas y ojos rojos lo rodearon y del cielo bajaron lo que parecían ser hombres murciélago.

Mateo corrió a proteger a su héroe, se interpuzo entre ellos, abrió los brazos y cerró los ojos esperando lo peor. Los monstruos, sin temor al pequeño niño, empezaron a acercarse entre risas y graznidos. Cuando estaban a punto de dar el primer zarpazo una llamarada originada en el caldero cubrió el firmamento y los espectro desaparecieron. Ogh abrazó a su inseparable amigo y continuaron sigilosamente su camino hacia el caldero.

Desde la cúspide, al borde del enorme espectáculo ardiente, podían ver los ojos asomarse por las ventanas.

Mateo se preparó, abrió los ojos y recordó lo que Víctor debía decir: “Mocho, dios de la oscuridad, preséntate ante mi”. De repente, el suelo empezó a temblar y el fuego volvió a cubrir el firmamento, en un instante las llamas desaparecieron y el caldero quedó rodeado de las más oscuras tinieblas. Mateo y Ogh enmudecieron del miedo. Una pequeña luz empezó resplandecer en medio de las sombras, y lentamente empezó a acercarse a la cara de Mateo. – Dime – dijo una voz que emanaba de la misteriosa luz – dime, cuál es tu deseo –. Mateo, no podía creer lo que veía, cerró los ojos mientras buscaba las palabras para pedir, y cuando los volvió a abrir oyó la voz de

Rita la Urraca - ¡Despierten mocosos sinvergüenzas! –. Lo único que podía hacer Mateo en ese momento era morder su almohada con rabia. La urraca volvió a entrar y graznó: – Bueno, bueno a bañarse, rápido ¡y usted Mateo, limpiece bien esas orejas, parece que alguien quiere conocerlo, ojalá se lo lleven a ver si por fin dormimos tranquilos!

Mateo soltó la almohada y salió de sus cobijas, las lágrimas siguieron escurriendo pero ahora dibujaban una enorme sonrisa.


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Autores

Juan David Giraldo Juan David Giraldo {Escritor}:

Actor y director de teatro aficionado. Fotógrafo frustrado. Co-fundador, editor y periodista de la revista digital El Chorro. Sus primeros intentos de escritura creativa empezaron en el colegio pero hace muy poco ha empezado a divulgarlos por internet. Sueña con hacer cine y teatro profesionalmente, mientras tanto, juega a ser traductor, editor, investigador y periodista.

http://www.elchorro.com.co

   
Dis.Javier Gacharná Javier Gacharná {Ilustrador}:

Profesional en Diseño Gráfico e Ilustrador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con estudios de alta gerencia en negocios internacionales de la Universidad El Externado y Proexport. Apasionado en el emprendimiento de proyectos editoriales, donde prima la ilustración y el trabajo del diseñador gráfico, aprovechando su conocimiento de la tecnología y la gestión de internacionalización, para impulsar el talento colombiano en un campo global. {Bogotá - Colombia}

http://www.flickr.com/photos/gacharna

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