Scroll Horizontal
Me gustó el cuento de Nelson Walteros -Una Pequeña Amistad- en CONCURSO de la Ilustración a la Palabra¡Lo recomiendo!

Portada "Una Pequeña Amistad" porNelson Walteros y Javier Gacharná

bar
Ilustración "Sin Titulo"

swirl UNA PEQUEÑA AMISTAD swirl

—¿Para qué eso? —preguntó Gustavo.
—Nos va a servir en el camino —aseguró Phil.
—Lo cargas tú, entonces.

No pasaron más de 5 minutos antes de hallarse en la calle, bajo una luna azulada y algunas estrellas dispersas sin mucho brillo.

Después de caminar por algunas horas, Phil decidió que debían tomar un descanso, a lo que Gustavo accedió. Este último sabía que la condición física de su amigo era un error de la naturaleza, un gesto miserable de Dios sobre los hombres, pero para él eso no era importante, la compañía, en esta pequeña travesía, era lo que realmente valía la pena; las veces que Phil lo había acompañado en la búsqueda de su madre, era lo que lo impulsaba a querer a un ser feo y ordinario que dejaba ver su cara siempre, aunque no fuera agradable.

Gustavo era consciente de la amistad que había formado con su compañero, no tenía miedo de mirarlo, de abrazarlo, de caminar con él mientras la gente los reparaba y se reía; había aprendido a no dar la espalda, ¿si Phil nunca lo había hecho, sabiendo su condición, por qué él, entonces, lo haría?

Descubría por fin, después de muchos años de dormir en la calle, el significado de la amistad verdadera, esa condición perdida por los egos y los intereses personales.

Diez minutos de descanso, tal vez quince, fueron suficientes para que Phil retomara el aliento y decidiera seguir. Los pasos, cada vez más cargados de ansiedad, eran rápidos; las manos de Gustavo sudaban y se meneaban, de atrás hacía adelante, al ritmo de una música de tambores que, a medida que avanzaban, se hacía más fuerte. Parecía un estruendo de mil truenos sin relámpagos, una estampida de caballos frenéticos que en cualquier momento iba a arrasar con ellos.

—Tengo miedo —Dijo Phil—. Tal vez podamos dejar para mañana, de día.
—De día es imposible, Phil, tú lo sabes, nos seguirían.
—Pero… ¿Qué de malo hay en eso?
- —Mi madre es sólo mía… Mmmm, bueno, también tuya si quieres una. No es momento de parar, debemos seguir lo más rápido que podamos.

Las piernas de Phil temblaban tanto, que sus rodillas se golpeaban una con la otra, evitando que pudiera ir tan rápido como Gustavo. Era inevitable, luego de tantas aventuras y


bar


 

caminos recorridos, había llegado el momento del reencuentro para su amigo, pero Phil, que había sido el más leal de los dos y había acompañado a Gustavo siempre en sus búsquedas, no sabía si podría llegar hasta el final, no entendía lo que pasaba, se había imaginado este momento de forma diferente, sobre un prado fresco y verde, con el sol radiante exaltando unas nubes en forma de mariposas, pero ahora la realidad era otra: unos parlantes enormes colgados en paredes de rocas prehistóricas, retumbaban sin pausa, y dejaban ver unas pequeñas ventanas que parecían entradas a laberintos sin destino alguno. Sin duda, Phil estaba asustado.

Se detuvieron en unas escaleras, Phil tomó por la camiseta a Gustavo quien, atónito, miraba una escultura enorme que se levantaba sobre sus cabezas.

—¿Estás seguro de lo qué hacemos? —preguntó Phil, con voz entrecortada.
—Nunca estuve tan seguro de algo, ni siquiera cuando acepté que fuéramos amigos.

Sin pensarlo, Gustavo empezó a subir las escaleras. Phil, con gran esfuerzo, lo seguía, mientras su amigo no le quitaba la

 

mirada a la figura gigante que cada vez cobraba más Forma. Al llegar al final de los escalones, Gustavo se volteó sorpresivamente y arrebató de las manos de Phil la linterna que este había decidido traer para el camino, alumbró el rostro de la deforme figura de piedra y volteó nuevamente para quedar de frente a Phil, lo enfocó sin compasión a la cara, volvió su mirada y la linterna a la estatua, y nuevamente a Phil, repitiendo este movimiento varias veces. Apagó la linterna, pasó por el lado de Phil, bajó las escaleras y sin despedirse de su amigo, corrió tan rápido como pudo, tan rápido, que Phil, con sus cortas piernas, jamás pudo alcanzarlo.

 

*Si te gustó el cuento, te invitamos a contarnos por que debería ganar en:

 

Autores

Nelson Walteros Nelson Walteros {Escritor}:

Soy Comunicador social. Periodista de la Universidad del Quindío. Durante mi carrera profesional me he desempeñado en el sector cultural y publicitario. Actualmente trabajo como diseñador web free lance y dedico parte de mi tiempo libre al ejercicio de escribir.

http://coxisreprimido.wordpress.com/

   
Dis.Javier Gacharná Javier Gacharná {Ilustrador}:

Profesional en Diseño Gráfico e Ilustrador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con estudios de alta gerencia en negocios internacionales de la Universidad El Externado y Proexport. Apasionado en el emprendimiento de proyectos editoriales, donde prima la ilustración y el trabajo del diseñador gráfico, aprovechando su conocimiento de la tecnología y la gestión de internacionalización, para impulsar el talento colombiano en un campo global. {Bogotá - Colombia}

http://www.flickr.com/photos/gacharna

Patrocinios

patrocinios